martes, 13 de diciembre de 2016

Susurros de Adviento, relato Navideño

Os vuelvo a dejar otro relato Navideño. Lo escribí hace dos años y es un crossover entre Hijos del Dragón, Duelo de Espadas, Maldición y Crónicas de Sombras.
Tiene spoiler de Hijos del Dragón, Crónicas de Sombras, Duelo de Espadas y Maldición.

Espero que disfrutéis la lectura.



Susurros de adviento
Lucía G. Lavado
Diciembre. Época actual.
La Tierra. El Valle.

Las calles de la pequeña población de “El Valle” estaban preciosas con el iluminado de Navidad y el ambiente festivo que se respiraba en el ambiente.
Hacía dos años desde la derrota de Juraknar, el inmortal que durante siglos mantuvo Meira sometida a su control, pero que gracias a los Dra´hi, Kirsten, Nathair, Niara, Aileen, y muchos más, quedaron libres. Y ahora todos ellos disfrutaban de una vida de calma y debido a las fiestas navideñas, Kun y Kirsten paseaban por las calles de la población en busca de regalos para hacer a sus seres queridos.
—Aún no sé qué comprarle a Xin —murmuró Kun.
—Si hubiera alguna manera de comprar la madurez de una persona, sería el regalo perfecto —añadió Kirsten—. Aunque desecha la idea, llevo años pidiendo tal deseo y nada, no se cumple.
Kun sonrío por su comentario y antes de volver a la mansión, entraron en algunas tiendas más, donde consiguieron algunos obsequios y después se encaminaron hacia donde tenían estacionado el vehículo.
—Quizás este año podríamos celebrar las Navidades en las Tierra —sugirió Kirsten—. En Meira esta festividad no tiene sentido; los árboles no están adornados, no hay nada. Es una fecha más. La única festividad que celebramos por todo lo alto es cuando derrotamos a Juraknar.
—No me dirás que no nos ganamos celebrarlo.
—Créeme, soy la primera en celebrar que ese desgraciado esté muerto, pero me gustaría una Navidad tradicional. ¿Podríamos organizar algo en casa? A Clay no le importará, estará con Soo.
—Yo también tengo ganas de celebrarlas, pero crees que es buena idea traer a Aileen y Niara. ¿Cómo reaccionaran al ver un coche, luz eléctrica, ver la televisión o qué sé yo?
—Si les advertirnos, no debería pasar nada. Ante todo debemos asegurarle que la Tierra es un lugar seguro y que nada que vean alterará su seguridad.
A Kun le pareció bien y estaba seguro de que a su hermano y a Nathair le agradaría la noticia, por lo que una vez montaron en el vehículo se dirigieron a la mansión donde Kun se había criado. Su camino surgió sin ningún imprevisto y cuando se disponían a entrar en la vivienda, cargando las bolsas, un objeto captó su atención.
Un pergamino flotaba delante de ellos y un escalofrió les recorrió de pies a cabeza, pues hacía mucho que no veían ninguna manifestación mágica. Y tras coger el mensaje, entraron en la vivienda, dejaron caer las bolsas y lo leyeron asustados.

Ante un nuevo año lleno de emociones, cambios y sorpresas para muchos vosotros, valientes guerreros, la noche del 24 de diciembre no será como las demás.
Algunos ya os conocéis, otros será la primera vez que vuestros caminos se crucen, y no he visto mejor momento que reuniros a todos y todas en un día donde la magia forma parte de todos, ya seas hechicero, cazadora, Dra´hi, Ser´hi o humano.
Un encuentro donde espero que disfrutéis y os permitáis conoceréis, porque, muchos volveréis a encontraros. Al final de la carta hay un sello de cera, tocadlo y conoceréis a vuestros invitados e invitadas y lo que han vivido.
Y recordad, será una noche donde la diversión prevalecerá ante todo. No os preocupes por cómo llegareis hasta la mansión de Clayton Wood, lugar de encuentro, yo os haré llegar a todos por arte de magia.

Feliz Navidad

La Creadora

Kun y Kirsten se miraron incrédulos ante la misiva y durante un instante duraron sobre si tocar el sello de color azulado y con la forma de un gato.
—¿Quién es la Creadora? —inquirió Kirsten con el ceño fruncido—. ¿Otra psicópata a la que enfrentarnos?
—Salgamos de dudas —dijo Kun y tocaron el emblema.
Al hacerlo una decena de rostros pasaron ante sus ojos, además de todas las aventuras a las que se habían enfrentado y enemigos derrotados. Conocieron sus historias, pesares, amores y conflictos. Finalmente, tan fugaces como aparecieron, los recuerdos se esfumaron, dejando a la pareja con el escrito en las manos.
—Volvamos a Meira —concluyó Kun—. Y enseñémosle la carta a Niara, Aileen, Nathair y a mi hermano. Tenemos una fiesta que organizar.
Kirsten tomó la mano del Dra´hi y bajo este apareció un círculo de un intenso verde con un dragón del mismo color en el interior y al instante desaparecieron.

*****

Aine. Ciudad de Zoira. Mansión de los hermanos Mallister.

Tyrel y Logan Mallister observaban con el ceño fruncido lo que esa misma mañana había aparecido delante de ellos, de la nada, cuando practicaban en la sala de música. Ambos temblaron de pavor al volver a ver una manifestación mágica tras la muerte de Shaina y aún no habían decidido si leerla o desecharla, aunque tal como conocían la magia, sabían que esto no era una buena opción. De alguna manera, ese texto volvería con ellos.
Las voces de Dairine y Trisha les sacaron de sus pensamientos. Las hermanas regresaban de correr y flamantes, entraban en la cocina.
—¿A qué viene esas caras tan largas? —se interesó Trisha—. ¿Y qué miráis con tanto interés?
Fue Logan quien puso al día a las hermanas sobre lo sucedido y al instante, eran los cuatro quienes miraban el papel, como si encerrase alguna criatura maquiavélica.
—Esto no nos va a llevar a nada —refunfuñó Dairine—. Sea lo que sea, tendremos que averiguarlo.
La chica desenvolvió el mensaje y juntos leyeron la invitación.
—¿Esto que se supone que es? ¿La invitación a una fiesta? —preguntó Tyrel.
—Creo que eso ha quedado bastante claro —refunfuñó Logan con los brazos cruzados—. Pero, ¿qué es Navidad, Ser´hi o Dra´hi? ¿Y quién es la Creadora? ¿Otra Diosa? Estoy de divinidades hasta los mismísimos.
—Aún no hemos tocado el sello —susurró Trisha.
Los cuatro se miraron y deslizaron sus dedos por la tinta azulada con forma de gato y por sus mentes pasaron todo tipo de escenas. Conocieron a valerosos guerreros, luchas en otros mundos, criaturas excepcionales y las guerras de otros.
Una vez las imágenes cesaron, se miraron entre sí.
—¡Vaya! —exclamó Tyrel—. Y yo que pensaba que Shaina era una zorra sin escrúpulos, después de ver a ese tal Juraknar no sé qué pensar.
—¡No debes decir su nombre! —exclamó Dairine.
—Está muerto, nena —intervino Logan—. En fin, tenemos una fiesta y ya que al parecer vamos a viajar a otro mundo, ¿por qué no difundir nuestra música por esos lares?
—Hablas de otros mundos y criaturas como si fuera lo más normal del mundo —le interrumpió Trisha—. ¿Cómo puedes estar tan sereno después de lo que has visto?
—Cariño, hemos luchado contra dioses, hemos descubierto un mundo bajo el nuestro, créeme, descubrir que a través de portales tridimensionales se conectan unas tierras con otras, no me sorprende. Al menos vamos a un lugar donde hay paz y no están en guerra. Entonces qué, ¿nos llevamos los instrumentos?
El buen humor de Logan enseguida contagio a los demás, que ya esperaban con ansias el encuentro.

*****

Isleen. Desierto Glacial.

La noche estaba a punto de caer y Leah y Ryder corrían por las blancas arenas del desierto con tal de llegar a un lugar que les sirviera de recodo para pasar la noche, pues en tal territorio, cuando el sol desaparecía, el desierto se trasformaba en una gran pradera helada.
Pero la pareja se detuvo cuando un flamante destello los cegó y tuvieron que cubrirse la cara con los brazos. Cuando dejaron de sentir el calor que desprendía la luz, abrieron los ojos, contemplando un pergamino flotante frente a ellos.
Ryder lo tomó presuroso, pues ante todo no querían llamar la atención. La magia estaba prohibida y ellos eran unos proscritos en busca y captura por Gael quien se había proclamado rey de Sadira.
—Puede que sea un mensaje de mi tío —dijo Leah, desenvolviendo la misiva con presura—. Hace días que no le vemos.
Finalmente la pareja leyó el mensaje y desconcertados se miraron sin comprender nada de lo que allí decía. Así pues, buscaron respuestas en el sello y deslizaron sus dedos por él.
Sorprendidos comprendieron que había muchos más mundos; lugares donde la magia no estaba prohibida y seres de cuento, como dragones, libraban luchas contra humanos. E incluso aliviados, observaron que a pesar de los grandes enemigos a los que tuvieron que enfrentarse, mucho de las chicas y jóvenes que veían, llevaron la paz a sus seres queridos.
—Entonces, ¿esto qué significa? —murmuró Leah.
—No lo sé —respondió Ryder, guardando el pergamino en su zurrón—. Creo que ese tal día que dice aquí, seremos enviados a alguna parte, pero propongo que sigamos con nuestro camino. La noche se nos va a echar encima.
La princesa tomó la mano del chico y prosiguieron la carrera.

*****

Isleen. Bosque de los Cobardes.

Por muchos cuerpos en los que Travis se camuflara, Declan siempre acabaría reconociendo a su hermano y sabía que ahora lo tenía frente a él, aunque estaba muy cambiado desde la última vez que lo vio. Ahora ocupaba el cuerpo de un joven tan alto como él, fuerte, que además iba vestido con ropas elegantes. El cabello color miel le caía liso hasta los hombros y una trenza destacaba en la parte delantera, pero por mucho que se camuflase su hermano, los ojos siempre serían los mismos, de un intenso verde, como si de esmeraldas se tratasen.
Ninguno de los dos habló. Se prepararon para llevar a las manos como tantas veces habían hecho, pero cuando pensaban batirse, un destello de luz lanzó a cada uno de ellos contra un árbol.
Brianne fue hacia Declan a ayudarlo a ponerlo en pie, pero por mucho que lo intentaba, una fuerza mágica lo mantenía pegado al suelo.
—¡Es esa cosa! —gritó Brianne a su hermano—. Destroza el pergamino.
Hunter desenfundó la espada dispuesto a hacer trizas ese mero papel, pero cuando intentó destruirlo, un campo de energía lo lanzó por los aires.
Con sorpresa, Brianne contempló que todo aquel que deseaba destrozar el mensaje, era enviado lejos. Y tras tomar aliento, se acercó a él y lo desenvolvió, haciendo oídos sordos a las palabras de su hermano y Declan.
—Es extraño —murmuró mirando a Hunter y Declan, e ignorando a Travis, aún en el suelo por efectos de la magia—. Y no lo entiendo. Quizás deberíamos deslizar los dedos por el sello, al parecer nos mostrará algo más.
Al decir tales palabras, el conjuro que permanecía a los chicos en el suelo, desapareció y pudieron caminar hacia Brianne. Con sorpresa, el grupo observó que Travis también estaba liberado.
—Si estoy libre es porque yo también tengo derecho a conocer el mensaje de la misiva —refunfuñó Travis acercándose a ellos—. Así pues, qué, ¿nos volvemos a enzarzar o descubrimos que está pasando?
Brianne lanzó un amargo suspiro y dejó el pergamino a la vista de todos, para al instante tocar la tinta azul. Al hacerlo, las imágenes sucedieron en sus cabezas; guerras, muertes, luchas y también victorias.
Una vez terminaron, se miraron desconcertados.
—¡No entiendo nada! —protestó Hunter.
—Sea lo que sea, está relacionada con magia —añadió Brianne—. Y al parecer no vamos a ser capaz de pararla y que seremos enviados a… algún encuentro con la gente que nos ha mostrado. Propongo que continuemos; recordad que el nuevo rey está matando a todo aquel que no le prometa sumisión.
—Vayámonos —añadió Declan, dándole la espalda a su hermano.
—¿No quieres saber porque he vuelto tras de ti? —gritó Travis en dirección a su hermano.
—Qué propósito puedes tener además de el de matarme —murmuró Declan, sin mostrar interés en él.
—Si quisiera hacer eso no me habría aparecido, así, sin más. Has de saber algo, Declan, algo que nos afecta a los dos.
—Lárgate, Travis, antes de que vuelva a atravesarte con otra de mis flechas —refunfuñó Brianne—. Y te aconsejo que te escondas bien si quieres vivir en tu estrenado cuerpo mucho tiempo, pues esa manifestación de magia habrá alarmado a los hombres del rey y nos buscarán.
A pesar de tales palabras y que el grupo emprendiera la marcha todo lo aprisa que pudiera, Travis los siguió de cerca.

*****

La Tierra. Crow´s Mouth “Alaska”

Dilan tomó el colgante y al instante se trasformó en una afilada espada de color rosado y que parecía de cristal. Con ella corrió hacia Nicholas; el hechicero estaba tendido en el suelo, con varias sombras encima de él que estaban acortando su vida.
La cazadora dio una estocada a una de ellas, partiéndola en dos y el destello provocó que las demás se alejarán, dejando al hechicero libre. La pareja dio por terminado la lucha y volvieron a su vehículo; fue Dilan quien condujo hasta la casa de Nicholas, hogar que se había convertido en el refugio de la pareja y sus amigos.
Cuando entraron en la cocina, Nick tomó asiento en un taburete mientras que Dilan fue al frigorífico por una bolsa de hielo y la puso en la cabeza del hechicero. Su llegada no pasó desapercibida y Jake y Krista entraron en la estancia.
—¿Ha ido mal la cacería? —se interesó Jake.
—Me han tumbado unas miserables sombras… espíritus oscuros. Estas cosas son cada vez más fuerte —protestó.
—No te alteres —le aconsejó Dilan—. Tu hermana estará de vuelta pronto y podrá curarte. ¿Qué tal las cosas por el bosque? —preguntó en dirección a su mellizo y a Krista.
—No hemos encontrado gran número de enemigos, todos parecen más centrados en la ciudad, quizás porque aún queda gente escondida —dijo Krista—. Pero también nos hemos dado cuenta de que algunos cristales de protección habían sido quitado de los lugares donde los habíamos depositado y otros, literalmente, han sido fulminados. Los guersom se hacen más fuertes.
En ese instante entraron Briseida y Nathaniel. Ambos cargaban algunas bolsas con provisiones en su interior que dejaron en la encimera de la estancia.
—Tenemos que expandirnos —añadió Nate—. Apenas hemos encontrado comida. Deberíamos buscar en las ciudades más cercanas.
Briseida no dijo nada, fue derecho a su hermano y tras posar la mano sobre su cabeza comenzó a sanarlo. Y durante un instante, la inquietud que los dominaba, desapareció cuando de la nada, apareció un pergamino en la mesa de la cocina.
Desconfiada, Dilan lo tomó entre sus manos y lo desenvolvió. Con sorpresa leyó su contenido y se lo mostró a sus amigos. El desconcierto brilló en todos ellos e hicieron lo que les indicaba la nota.
Decenas de imágenes recorrieron sus memorias; guerras, magia, otros mundos, dolor, muerte y también alegría. Y tan pronto como los momentos aparecieron, desaparecieron, dejando al grupo inquieto.
—Entonces, según esta nota —añadió Briseida—. La noche de Navidad seremos enviados a una casa…una fiesta o algo así.
—Eso parece —respondió Nicholas—. Habrá que esperar y ver qué ocurre. Pero mientras tanto, no bajemos la guardia y sigamos con nuestras tareas.

*****

Mañana del 24 de diciembre.
El Valle.

Kun y Kirsten hacía días que habían recibido la nota, la cual llevaron a Meira. Pasó por muchas manos, por supuesto las de Xin, Nathair, Aileen y Niara, pero también por la de otras personas más experimentadas y expertas en magia, como la reencarnada o Kearney, el demonio blanco y ambos aseguraban que ese mensaje era real y potente, pero no predecían nada malo, sino al contrario, uniones quizás convenientes, para al parecer un peligro que se acercaba, según dejaba entrever la carta de la misteriosa Creadora.
Y el día había llegado. Ninguno sabía que pasaría, ni qué esperar o si finalmente sus invitados aparecían o no y de ser así, quienes serían, pues en las vivencias que vieron, apareció un grupo muy numeroso de personas.


Esa noche Kun y Kirsten la habían pasado en la casa de Clay. Hacía tiempo que la pareja había habilitado una habitación para ellos, pues a diferencia de Xin, ellos, tras un tiempo en Meira, regresaron a la ciudad para proseguir con sus estudios, pues ambos consideraban que podían compaginar las responsabilidades en Draguilia, con una vida normal ahora que las guerras habían terminado.
La noche había sido tranquila para ambos, a pesar del nerviosismo que les dominaba por llegar a conocer a los hermanos Dupree, los hermanos Schrider, a la princesa de las sombras o Nathaniel Leblanc. Su historia les había conmovido, al igual que la de los hermanos Mallister y las hermanas Gulzar, y no podían olvidar lo visto del mundo de Isleen, aún en plena guerra.
Pero a pesar del tiempo trascurrido, hoy los sueños de Kirsten no eran nada tranquilos. Los rostros de sus valerosos invitados se paseaban por su mente una y otra vez: Krista, Dilan, Nicholas, Briseida, Jake, Nate, Nicholas, Tyrel, Logan, Dairine, Trisha, Leah, Ryder, Hunter, Brianne, Declan y Travis. Y con sus rostros siempre escuchaba un mensaje. Lo pronunciaba una mujer y decía lo siguiente:

Os brindaré de una noche mágica, llena de paz y donde conoceréis a nuevos compañeros, pues como os he dicho, el destino os unirá a muchos de nuevo. Conoceos, reíd, pasadlo bien… es un regalo, un momento de paz que os brindo, pero que llegado el día 26 no recordaréis.

Tras escuchar una decena de veces el mensaje, al fin Kirsten despertó. El reloj marcaba las siete de la mañana e impaciente y nerviosa por todos los acontecimientos que le esperaban ese día, se puso en pie. Kun aún dormía  y no lo despertó. Tras vestir unos leggins y una sudadera, fue al desván donde Clay le había asegurado encontrar todo lo necesario para celebrar una fiesta navideña.


Cuando Kun despertó pasaban las nueve de la mañana y tras frotarse los ojos, buscó a Kirsten. La encontró en el desván junto a muchas cajas amontonadas, pero lo que hizo que su corazón latiera tan intensamente como la primera vez que la vio, fue verla con un gorro de Santa Claus. Estaba entrañable y encantadora, por lo que no pudo resistirse a acercarse a ella, abrazarla por detrás y besarla.
—¡Buenos días!
Ella le respondió con un beso y más tarde estaban en el salón, con las cajas y comenzando la decoración de la vivienda. En ese instante un destello azul los cegó un instante y de inmediato supieron que la primera visita ya llegaba. Era Xin, e iba acompañado de Niara, Nathair y Aileen.
—¡No fastidies! —murmuró Xin—. ¿Aún no habéis decorado la casa?
—Deja de protestar y echa una mano —ordenó Kun.
—De acuerdo, yo me voy al exterior —añadió Kirsten—. Nathair, ¿me ayudas?
—Y nosotras qué hacemos —se interesó Niara señalándose a sí misma y a Aileen.
—Mejor ayudarnos aquí dentro —dijo Xin—. Miedo me da lo que podáis hacer cuando veáis un coche o un avión.
—Creo que nos subestimas, Xin —protestó Aileen—. Nathair me ha hablado mucho de vuestro mundo y sinceramente, no creo que cuando vea una de esas cosas que llamáis avión, la destroce con mi magia.
Xin no pronuncio palabra, algo que puso furiosa a la princesa, pues de antemano interpretaba a la perfección su silencio.
—Por favor, es Navidad —les recordó Kun—. Ayudadnos aquí dentro, tenemos mucho trabajo que hacer.
—¿Y qué es eso de la Navidad? —se interesó Niara.
—Uff —resopló Xin—. Es muy largo de explicar…


Mientras Nathair y Kirsten decoraban el exterior.
—Oye Nathair, creo que he tenido una especie de premonición —dijo la chica mientras colocaba el centro decorativo en la puerta—. Hace años que no tenía ninguna, pero todo esto ha revuelto cosas.
El Ser´hi escuchó a la chica con atención, sacando sus propias conclusiones y tras terminar la pareja tomó asiento en los escalones de la vivienda.
—¿Se lo has dicho a Kun?
—No, aún no. Pero lo haré a lo largo del día. No me inquieta que la noche de hoy no la vayamos a recordad, son sus otras palabras las que me desconciertan. Como si esto fuera el inicio de algo nuevo para algunos.
Nathair resopló y lanzó una mirada de complicidad a Kirsten. Es evidente que él también sabía algo que no había confesado a los demás.
—He pasado unos días con mi maestra —confesó, la cual no era nada más ni menos que la reencarnada, quien durante mucho tiempo se ocultó bajo una capa y a todos les hizo pensar que era un hombre—. Estaba inquieta porque Nadine ha vuelto a tener premoniciones, aunque no han sido muy nítidas. En ellas veía oscuridad, sombras y extrañas criaturas.
La pareja no habló y entonces vieron que los invitados comenzaban a llegar. Los primeros fueron Tyrel, Logan, Dairine y Trisha. Aparecieron a pocos metros de la entrada de la vivienda, envueltos en una esfera anaranjada y con sorpresa, Nathair y Kirsten observaron que llevaban instrumentos de música.
Enseguida se presentaron los unos a los otros y entraron en la casa, donde siguieron con las presentaciones, aunque era un mero formalismo, porque en realidad era como si ya se conocieran, pues todos los que estaban allí habían visto sus luchas, amores, derrotas y victorias. Lo sabían todo de todos.
—Espero que no os importe que hayamos traído nuestros instrumentos de música —añadió Logan—. Ya que es la primera vez que visitamos este mundo, no he visto mejor momento para difundir nuestra música.
—Aprender a ignorar a mi hermano —les aconsejó Tyrel—. Ve una oportunidad y se agarra a ella. Vosotros sois nuestros anfitriones.
—¡Nos encantará escucharos! —añadió Kirsten—. Y seguro que Xin te puede ayudar montando el equipo de sonido.
—Acompañadme —añadió el Dra´hi—. Prepararemos el salón.
—Logan está encantado de que hayas aprendido a tocar el bajo —dijo Dairine dirigiéndose a Trisha—. Seguro que prefiere tu compañía a la de Darnelle.
Trisha sonrió, orgullosa de haber aprendido a tocar y de alguna manera formar parte del grupo, aunque solo tocaba cuando algo le impedía a Darnelle acompañar a sus hermanos.
Mientras ellos se marchaban en compañía de Xin a instalar el equipo, Aileen y Niara se escaquearon. Era la primera vez que pisaban la Tierra, habían oído mucho hablar de ella y no pensaban pasarse toda el día metido en una casa. Una vez salieron al exterior, respiraron su aire y observaron sus bosques, más verdes que cualquiera que hubieran visto en Meira.
Tímidas abandonaron la seguridad que les proporcionaba la vivienda y bajaron los escalones del porche. Entonces un fuerte estruendo les hizo mirar al cielo; una avioneta los sobrevolaba con un mensaje navideño y la primera en actuar fue Niara. La chica alzó las manos y del suelo comenzaron a surgir rocas, tan puntiagudas como un iceberg, dispuesta a atravesar el objeto.
Un fogonazo a la espalda de Aileen alarmó a la princesa, que pronto vio como parte de la mansión variaba de un color a otro; del amarillo, al verde o rojo y todo ello provenía de unas pequeñas esferas. Sin conocer su función o el daño que eso podía causarles, la princesa las señaló y comenzó a helarlas.
—¡No! —gritó Nathair—. Parad.
Pero las palabras del Ser´hi no surtieron efecto alguno y tuvo que intervenir. Lanzó una fuerte corriente contra las rocas de Niara, haciéndolas pedazos e impidiendo que matasen a las personas que iban a la avioneta, mientras que ya nada podían hacer por las luces.
En ese instante llegó Kirsten, observando lo que la princesa de las ninfas había hecho y también Niara. Con sorpresa también observaba que no estaban solos. Sus siguientes invitados ya estaban allí, y además del gesto cansado que se apreciaban en sus rostros, también mostraban sorpresa, ya que venían de un mundo donde la magia estaba prohibida: Aine.
Ryder, Leah, Brianne, Declan, Hunter e incluso Travis contemplaban lo que el pequeño grupo había hecho delante de sus narices.
—Perdonad —añadió Kirsten—. Por favor, no temáis. Solo ha sido un contratiempo. ¿Por qué no entráis y descansáis? Incluso podéis recibir un baño caliente.
—Yo os acompaño —añadió Nathair, quien acompañado de Niara, Aileen y el resto del grupo, entraron en la vivienda.
Kirsten se quedó a solas, observando las bombillas heladas.
—No puedo creer que Xin tuviera razón —añadió la chica, lanzando una mirada a Kun, que en ese instante salía de la casa—. Niara y Aileen se han asustado. Si no hubiera sido por Nathair, Niara hubiera fulminado una avioneta.
—Quizás deberíamos haberle mostrado por televisión las cosas que les esperaban aquí. Anda, quitemos las luces. No quiero aguantar semanas a Xin gastando bromas sobre lo sucedido.
—¿Necesitáis ayuda? —escucharon tras ellos una voz masculina.
Al girarse contemplaron a sus últimos invitados y los únicos terrestres: Nicholas, Dilan, Krista, Jake, Briseida y Nathaniel. Había sido este último quien había preguntado.
—No, tranquilos, nosotros nos encargamos —añadió Kun—. Vosotros entrad y descansad. Preguntad dentro por Xin; él os llevará a vuestras habitaciones.
—¡Luz del día! —exclamó Dilan cerrando los ojos y extendiendo los brazos, como si con ello pudiera coger más rayos del sol—. Cuanto te he echado de menos. Podría quedarme aquí durante horas.
—¡Vamos! —le apremio Nick—. ¿Qué pensarán nuestros anfitriones de nosotros?
—Vosotros no estéis tan fastidiados como yo desde que las sombras nos inundaron; todos tenéis un pedacito de ellas, pero yo lo echo en falta.
—Si te apetece —añadió Kirsten—. Puedes quedarte conmigo. Aún tengo tarea que hacer en los exteriores.
A la cazadora le pareció bien la idea y se unió a Kirsten, mientras que los demás entraban en la vivienda, excepto Nick, que se quedó junto a Kun. Ambos jóvenes tenían la mirada en sus respectivas novias y observaban como Kirsten le mostraba las manos a Dilan y en estas comenzaban a danzar llamas de fuego.
—¿Cómo estáis? —se interesó Kun—. Es extraño, nos acabamos de conocer, pero siento como si hubiera estado en vuestra lucha.
—Lo sé, comparto tú mismo sentimiento. Y en fin, podríamos estar mejor. Pero la comida empieza a escasear, vamos a tener que ir a otras ciudades y eso asusta.
—Sé que solo es una solución provisional, pero de aquí os podéis llevar todo lo que queráis.
El hechicero agradeció al Dra´hi sus palabras y entró con él en la vivienda.

*****

Hasta bien entrada la tarde los invitados no comenzaron a reunirse en la planta de abajo. Una gran mayoría había aprovechado para descansar, pues provenían de lugares donde las luchas no habían terminado, mientras que Logan, Tyrel, Trisha y Dairine, habían puesto a punto sus instrumentos y estaban deseosos por tocar.
Para la ocasión el grupo iba vestido de forma muy parecida. Los hermanos vestían pantalones negros donde en una pernera destacaba unas alas azules. Llevaban una camisa, también negra, con el mismo símbolo en el pecho. Trisha vestía un ajustado vestido negro que mostraba toda su espalda al descubierto y Dairine lucía una falda negra plisada y una camisa oscura, con escote, y mangas muy amplias de un intenso azul eléctrico.
Afortunadamente para Brianne y Leah, Niara les pudo facilitar prendas que no estuviera sucias ni agujereadas y después de mucho tiempo, princesa y cazadora vistieron galas con las que ya estaban familiarizadas: vestidos.
Leah lucía un sencillo vestido color crema, ajustado hasta la cintura y con mangas muy amplias. El de Brianne era del mismo corte, salvo que cambiaba el color, pues era rojo. Y Niara había cambiado algo su vestuario, siguiendo los consejos de Aileen y Kirsten; pues su vestido, aunque muy similar al de Leah y Brianne, mostraba toda la espalda y era de un intenso verde.
Y fue Nathair quien se encargó de que Ryder, Declan, Hunter y Travis lucieran prendas limpias para la ocasión, pues incluso partió a Meira para algo apropiado para ellos y de la época de la que provenían.
—Todo esto es… —murmuró Brianne—. No sabía si creérmelo cuando leí la carta. Pero sin duda, esto es magia —susurró tomando la mano de Declan—. ¡Princesa Leah! —añadió haciendo una reverencia cuando se encontró frente a ella.
—Por favor, ya ni siquiera soy princesa. Mi cargo ha sido arrebatado por mi hermanastro.
—Sentimos mucho lo que pasó —intervino Declan—. Pero estoy seguro de que encontraremos la manera de devolverles la paz.
Mientras Declan hablaba con Leah y Ryder, Brianne pidió disculpas, pues observó a su hermano a poca distancia con una copa en su mano. Avanzó hacia él aprisa y le quitó el vaso.
—¡No, Hunter, aquí no! —protestó en silencio—. Cuando bebes te comportas descortésmente y no puedo permitirlo. Esta gente nos ha acogido.
—Es una fiesta, Bri, solo quiero pasarlo bien. Hazlo tú también antes de que volvamos a la lucha.
Hunter agitó cariñosamente la melena de su hermana y fue a la cocina a buscar más bebida. En cambio, la cazadora se giró en dirección a Declan, quien se encogió de hombros a la vez que le dedicaba una sonrisa.

*****

En el piso de arriba, Kirsten terminaba de vestirse en compañía de Aileen. Niara había congeniado muy bien con Brianne y Leah y eso relajaba los nervios de Kirsten, pues de alguna manera, se sentía responsable de todos los invitados de la fiesta.
—¿Qué tal estoy? —preguntó dirigiéndose a la princesa de las ninfas—. Los vestidos y tacones no son lo mío.
Kirsten lucía un vestido ajustado de un intenso azul eléctrico que caía unos centímetros por encima de sus rodillas. Los zapatos que llevaba también eran del mismo color.
—¡Estás preciosa! —añadió Aileen.
La princesa también lucía nuevas galas para la ocasión; un vestido dorado que las mismas hadas le habían ofrecido. De escote de palabra y ajustado hasta la cintura, donde comenzaba a caer en vuelo hasta unos centímetros por encima de las rodillas.
—Y siento lo de antes, pensé que esas cosas iban a lanzarnos algo. Sé que nos dijisteis que este mundo era seguro, pero no puedo evitarlo.
—Tranquila, solo eran luces.
Las chicas salieron al pasillo y justo cuando se disponían a llegar a las escaleras se encontraron con Briseida, Dilan y Krista.
—Vaya, la chica de fuego está impresionante —añadió Dilan.
—Me gusta, prefiero chica de fuego, antes de que hija del inmortal o bastarda de Juraknar, como tantas otras veces me han llamado —dijo y observó cómo Aileen le lanzaba una mirada de reproche—. Lo sé, lo sé, eso forma parte del pasado. ¡Princesa! —añadió haciendo una reverencia en dirección a Krista.
—Basta, no hagas eso, no es necesario.
—¡Siempre he querido hacer una reverencia! —confesó Kirsten divertida y juntas comenzaron a bajar las escaleras.
—Creo que nunca he estado en una habitación con tanta gente de la realeza junta —confesó Briseida—. Tenemos una princesa de las sombras, una de las ninfas y una princesa de un reino donde la magia está prohibida.
Ya cuando llegaron a la planta inferior, la música de los Blue Wings comenzó a sonar y durante una larga hora disfrutaron de sus temas y bailaron olvidando los problemas, el motivo por el que estaban ahí reunidos, y la sensación del mal agüero que les embargaba debido a un futuro incierto.
La hora de la cena ya estaba cercana y comenzaron a repartirse para probar los suculentos bocados que con sus fragancias inundaban la estancia.
Travis, tras dar un sorbo a la extraña bebida que servían los anfitriones, decidió que ya que estaban en una fiesta podía pasárselo bien e intentar gozar de una noche de grata compañía.
A poca distancia de él contempló a Brianne —que ya la tenía más que descartada— pues no deseaba probar sus flechas asesinas, Niara, a quien ya había visto lo que era capaz de hacer con la tierra y su poder le echaba hacia atrás y finalmente Leah, pero no le parecía buena idea mezclarse con la realeza.
No muy lejos vio a Kirsten, que animadamente hablaba con Aileen. La chica de fuego y la de agua. Nada. ¿Es que no había ninguna mujer común y corriente allí?
Entonces su vista fue hacia Dilan, Krista y Briseida. Las tres vestían elegantes vestidos negros con escotadas espaldas. Decidido fue a por ellos. Intuía que cada una de ellas escondía un as en la manga; no eran normales, aunque no prestó mucha atención a las imágenes que aparecieron en su cabeza cuando tocó el sello, así que no sabía qué podían hacer. Se acercó a ellas y se encontró cara a cara con Briseida. La hechicera tomó el cristal que llevaba en la garganta y el joven observó cómo esa cosa se trasformaba en una preciosa espada.
—¡Me rindo! —exclamó desilusionado—. Y vosotras no quiero ni saber qué sois —bramó al pasar por delante de Dairine y Trisha, para finalmente ir a la cocina donde encontró a la mayoría de los hombres—. No puedo creer que haya sido enviado a una fiesta donde todas las mujeres tienen magia o hacen cosas raras.
—Y has de saber, que todas están emparejadas —intervino Nate.
—Eso no es problema. Mis encantos son irresistible para toda mujer, esté disponible o no, ¿verdad Hunter? —dijo, lanzando una mirada al cazador, que estaba apoyado en la pared, a cierta distancia de él—. Su prometida se lanzó a por mí deseando que la sáciese.
—Déjalo, ya Travis —murmuró Declan—. ¿Quieres acabar enzarzado con un cazador?
—Él no hará nada por temor a dañarte a ti, hermano, así que estoy protegido.
—¡Vaya! —exclamó Xin—. Sois hermanos, no lo parecéis y es una faena lo de la conexión, nosotros también lo estamos —dijo señalando a Kun—, y él también lo estuvo con su hermano, Nathrach un hijo de la grandísima… —se interrumpió por sus palabras y soltó un suspiro—. Pero ahora está muerto y Nathair es el único hijo de la serpiente.
—Y muy feliz que estoy de ello. Lo confieso, no echo en falta su presencia —añadió el muchacho, que tras tomar una bandeja, se marchó de la estancia.
—¡Hermanos! —protestó Logan acercándose al frigorífico y tomando una cerveza—. Siempre dan problemas y sin son menores, peor aún. Aquí Ty —añadió deslizando su brazo por los hombros de Tyrel—, estuvo un año desaparecido, sin dar noticias de donde estaba o qué estaba haciendo.
—¿Ah sí? —preguntó con el ceño fruncido—. ¿No olvidas una parte? Se tiró a mi novia —confesó mirando a los demás—. ¿Hay algo peor que puedan hacerse los hermanos?
—¡Matarse entre ellos! —respondió Travis levantando su copa y mirando a Declan—. Nosotros lo hemos hecho y apuesto lo que sea a que volveremos a hacerlo, ¿verdad Dec?
El aludido levantó la copa y dio un sorbo.
—Aunque el karma se la acabó devolviendo a Logan —prosiguió Tyrel—. Y acabó sufriendo en sus carnes lo que es ser traicionado.
—A eso no lo llama karma —refunfuñó Logan—. Sino mal gusto, además de liarnos con una zorra, luego resultó ser un monstruo que casi nos mata.
Tyrel suspiró y en compañía de Xin abandonaron la cocina para servir la mesa.
—¿Por qué hay tanto hombre en la cocina? —quiso saber Travis—. ¿Por qué estáis cocinando vosotros?
—Estamos en un mundo donde los roles se han cambiado —le explicó Nathaniel, a la vez que le tendía algunas zanahorias—. Si quieres comer, más vale que te pongas las pilas y hagas algo.
El joven fue el siguiente en abandonar la estancia, con puré de patatas. De camino al salón se encontró con Briseida, a quien besó de buena gana, mientras su mano libre se deslizaba por su espalda desnuda.
—Os quejáis de hermanos —prosiguió Nicholas mientras partía las patatas—, pero más duro es tener una hermana y ver al tipo con el que se manosea.
—¿Me lo dices o me lo cuentes? —preguntó Jake—. Tú sales con Dilan, mi melliza y dormís en la habitación continua a la mía. Hay muchas noches que me gustaría no tener oídos.
—¡No hubieras estado años desaparecido! De ser así quizás hubieras protegido a Dilan de mi inoportuna presencia
—Touché —dijo el ex cazador brindando con Nicholas.
Poco después se reunieron para la cena, donde compartieron anécdotas que les arrancaron carcajadas, en lugar de lágrimas, pues para nada deseaban recordad malos momento o enfrentarse al futuro incierto que se les avecinaba. Y tras la copiosa comida, los Blue Wings volvieron a tocar, amenizando con su música el ambiente y animando a muchas parejas a bailar. Desde la cocina, Hunter observaba como su hermana mostraba a Declan los pasos a seguir en un baile y una sonrisa se dibujó en sus labios al ver a Brianne radiante de felicidad. Pero su gesto se torció cuando de nuevo se cruzó con Travis, quien iba a por más bebida y para sorpresa de él, se apoyó su lado.
—Conozco el secreto de tu hermana —susurró Travis—. ¿Cómo le sentará descubrir la verdad?
—¡Escúchame gusano! —gritó tomándolo de la camisa—. Brianne es toda mi vida y si osas tocar uno de sus cabellos o hacerle el mínimo daño, te lo voy a hacer pagar. No me importa las consecuencias de tu muerte y como afecte a Declan —confesó buscando por la encimera un cuchillo, hasta que lo encontró y lo colocó bajo la garganta del joven—, a mí solo me importa mi hermana y no lo que sea de ti o tu hermano.
Tras su amenaza intentó degollarlo, pero por arte de magia el cuchillo salió despedido de su mano y acabó estrellado en un mueble, pasando por delante de Kun y Ryder.
—Sí que hay sed de sangre entre vosotros —dijo el Dra´hi, tomando el arma—. Pero hoy es una noche mágica en nuestro mundo y como bien dijo la carta, no habrá rencillas. Esto ha sido cosa de la famosa “Creadora” así que os aconsejo que os relajáis y divirtáis. Ya volveréis a enzarzaros cuando estéis de vuelta.
—En el fondo deberías estar agradecido —prosiguió Travis—. Desenmascaré a tu prometida. ¿Acaso no te alegras de saber que con quien te ibas a casar solo estaba interesada en tus monedas?
Travis volvió a abandonar la estancia y al poco tiempo le siguió Kun. Se encontró con Kirsten, quien junto a Dilan y Briseida contoneaban las caderas al son de la música, hasta que llegó el Dra´hi y compartieron el baile.
—El Dra´hi tiene razón —intervino Ryder, situándose junto a él—. Creo que eres el único que no ha sonreído en toda la noche. Hasta Travis lo ha hecho, aunque haya sido a costa de sacar lo peor de ti, o intentando incitar a Declan, quien no ha dejado que sus comentarios le afecten.
La mirada de Hunter estaba fija en Brianne y Declan; mientras bailaban se habían situado bajo una pequeña flor y fue Kirsten y Kun quienes le comunicaron que era muérdago. Cuando se ponían bajo ellos, debían besarse. Y la pareja siguió con la tradición.
—Y aunque tuvo que ser duro encontrar a tu prometida en una situación tan… tan comprometida, Travis realmente te hizo un favor. ¡La desenmascaró! No te amaba —habló, apoyando la mano sobre su hombro con tal de darle ánimos—. Si me disculpas, voy a pedir un baile a mi princesa y con suerte acabaré bajo de una de esas flores y le robaré un beso
Hunter observó a Ryder ir en busca de Leah. Al encontrarse frente a ella hizo una reverencia, correspondida por Leah y empezaron a bailar. Como bien predijo el chico, acabaron bajo el muérdago y se besaron.


Mientras, en el salón, Xin dejaba un vaso ante cada uno de sus invitados, que eran Dilan, Krista, Nicholas y Jake.
—Como todos somos terrestres, creo que conocemos de más este juego —añadió sirviendo los chupitos, al momento que tomaba su vaso—. Hmm… ¡yo nunca he matado a nadie!
Tras sus palabras, todos bebieron y volvieron a servir. Y el Dra´hi siguió con la diversión.
—¡Yo nunca he hecho nada mágico!
De nuevo volvieron a beber.
—Oye, Xin, ¿vas a hacer algún comentario más original? —preguntó Krista—. Si sigues así, acabaremos la botella. Todos hemos hecho lo que dices.
—Si querías que nos tomásemos unos chupitos, solo tenías que decirlo —intervino Jake, brindando a su salud.
—Al parecer nuestros anfitriones se retiran —observó Nicholas, observando a Kun y Kirsten muy acaramelados subiendo las escaleras.
—Por vuestros recuerdos… —dijo Dilan—. Hace ya tiempo de vuestra lucha, ¿no?
—Así es —respondió Xin—. Llevan ya unos años juntos y parecen más enamorados que al comienzo. Son hielo y fuego, no me imagino de cómo deben de ser sus encuentros. En fin, ¿otra ronda más?
Tal como Krista predijo, acabaron la botella en un santiamén y el Dra´hi fue a por otra. Ahora que Kun no estaba cerca se podía comportar con más libertad, pues su hermano siempre le controlaba y sabía que la bebida no era uno de sus fuertes y su aguante dejaba bastante que desear.
Finalmente, tras una ronda más, sus compañeros dieron por terminado el juego.
—Lo siento, Xin, pero nosotros mañana regresamos a una tierra en conflicto y nos conviene tener la mente despejada —aclaró Nicholas.
—Quien sabe, puede que en otra ocasión nos volvamos a encontrar y para entonces podamos celebrarlo hasta la madrugada —dijo Dilan poniéndose en pie—. Aun así, muchas gracias por esta noche. A todos nos ha venido muy bien.
Xin sonrío y a poca distancia observó a Niara. Estaba radiante, bailando con Nathair, quien bailaba tanto con la dama como con la princesa. No estaría de más que se uniera a la fiesta, pero entonces Travis tomó asiento frente a él.
—Me gustaba vuestro juego, ¡me apunto! —añadió sirviendo la bebida en los vasos—. ¡Yo nunca he yacido con una mujer!
Tal comentario arrancó una carcajada a Xin y al igual que su excéntrico compañero, dio un trago.


La diversión se alargó unas horas más; algunas parejas se retiraron antes, hasta que solo quedaron Hunter y Travis. El cazador se tiró en el sofá, donde acabó dormido, mientras que Travis tomó asiento en un sillón con otra copa en mano. Entonces observó que algo flotaba hacia él: muérdago y acabó por encima de él.
—¡No voy a besar al borracho de la fiesta, misteriosa Creadora! —murmuró señalando a Hunter. Ceñudo observó que esa cosa seguía flotando por encima de su cabeza y la acabó golpeando—.Sí, sí, sé lo significa. Acabo la noche conmigo mismo.
Furioso, el joven se dirigió a su habitación en el piso superior.

*****

La mañana había llegado y se presentaba soleada, aunque nevada. Cuando Kirsten abrió los ojos observó la muestra de la nieve en las ventanas y sonrío.  Entonces sintió los dedos de Kun deslizarse bajo su mentón y la mirada de ambos se cruzaron. Los labios de ambos se unieron en un desenfrenado beso, mientras sus cuerpos se exploraban, ansiosos y anhelantes.


No fue hasta la tarde cuando comenzaron a ver signos de magia y como por cada minuto que trascurría algunos de los invitados se volvían más traslucidos. Y llegó el momento de la despedida. Logan, Tyrel, Dairine y Trisha fueron los primeros en desaparecer. Poco después, una luz dorada comenzó a envolver a Hunter, Brianne, Declan, Ryder, Leah y Travis.
—¡Mucha suerte! —les gritó Niara.
Y entonces llegó el turno de Dilan, Jake, Krista, Nicholas, Briseida y Nathaniel. Antes de que desaparecieran, tanto Xin como Nathair les ofrecieron bolsas con bastante comida, que esperaba les ayudasen en su lucha.
Pero antes de desaparecer, Kun y Nick se apartaron de los demás.
—Este día se borrará de nuestros recuerdos —confesó el Dra´hi—. Kirsten tuvo una premonición. Mañana no recordaremos que nos hemos conocido, aunque sé que volveremos a encontrarnos.
—Oye Kun, nosotros fracasamos. Nuestros enemigos nos vencieron y lo sabes. Me ha resultado extraño ver que en este lugar la dimensión que separa nuestro mundo con el de las sombras sigue en pie. Quizás haya un espacio temporal entre nuestra época y la que estáis viviendo vosotros, pero deduzco que las sombras acabarán afectando a este lugar también
—Lo sé, solo será cuestión de tiempo que nos unamos a vuestra lucha.
El hechicero asintió y ambos se estrecharon las manos. Y después se despidieron, deseándoles también suerte.
Ya a solas, volvieron al interior de la mansión.
—Espero que no los olvidemos nunca —confesó Aileen.
—Me temo que no será así. Mañana ninguno recordará lo que ha pasado —explicó Kirsten—. Lo vi en una premonición. La misteriosa “Creadora” me lo trasmitió.
—Pues mejor —interrumpió Xin—. ¡Estoy enfermo! No quiero recordar nada. La cabeza me va a estallar.
—Lo que te pasa es que estás de resaca —le reprendió Kun—. Te pasaste con los chupitos, ¿acaso crees que no te vi? Si es que ni aunque ya seas mayor de edad te puedo dejar solo.
—¡Ha pasado toda la noche en el baño! —refunfuñó Niara—. Vomitando.
—¡Niara! —se lamentó Xin—. Era un secreto, nuestro secreto.
—Déjame, aún estoy enfadada contigo. ¡No puedo creer que no compartiera ni un solo baile con mi novio! Es pisar la Tierra y no te reconozco. Te comportas como un idiota.
Mientras la dama y el Dra´hi entraban, este detrás de la chica pidiéndole perdón, los demás se quedaron más rezagados.
Aileen tomó las manos del Ser´hi e hizo que se detuviera.
—Kirsten me ha contado lo que significa la Navidad para ellos y sé que tú estás familiarizado con las celebraciones de la Tierra, pues buena parte de tu vida la has pasado viajando a este lugar y quiero saber si estás bien. Mucho más después de lo de ayer, al ver a hermanos y hermanas unidas, aunque dos de ellos de buena de gana se hubieran lanzado cuchillos.
Nathair sonrió y tomó el rostro de la princesa entre sus manos.
—Hace años que hice un juramento de sangre con Kun y Xin. Ellos son mis hermanos, mi familia y por supuesto tú.
Talas palabras animaron a la princesa y la pareja regresó a la casa. Solo quedaban Kun y Kirsten. La chica miraba con tristeza el día, la luz, saboreándola como lo hizo Dilan cuando llegó el día anterior.
—Serán las sombras, ¿verdad? —preguntó Kirsten—. Que Dilan y los demás fracasaran nos afectará a nosotros, a la Tierra.
—Puede que si —confesó Kun—. Supongo que el tiempo responderá a nuestras preguntas. Ahora vayamos a casa y disfrutemos del resto del día.
La pareja siguió a Aileen y Nathair al interior de la vivienda y cerraron la puerta tras ellos. Pensaban disfrutar del descanso todo el tiempo que pudieran, pues bien sabían que pronto los hijos del dragón con sus compañeros regresarían a la lucha.

¡Feliz Navidad!


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